REFLEXIONES SELAH

Un espacio para detenernos en medio del ruido y volver a escuchar la voz de Dios.

Aquí compartimos escritos, reflexiones, enseñanzas y pensamientos nacidos en oración, en procesos, en pruebas y en la Palabra. Nuestro deseo no es solo escribir, sino edificar vidas, afirmar corazones y recordar que en todo tiempo Dios sigue hablando.

Cada escrito nace con un propósito: llevar esperanza, confrontar con amor, despertar la fe y dirigir la mirada nuevamente a Cristo.

Tómate un momento. Lee, reflexiona y permite que Dios ministre tu vida.

Detente. Escucha. Cree.

Escritos con propósito para fortalecer tu fe y acercarte más a Jesús.

El evangelio no es para unos pocos

Versículo clave:

Si Jesús estuvo disponible para todos, ¿por qué nosotros, como cristianos, a veces sólo estamos disponibles para algunos? ¿Acaso no dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones”? Jesús no hizo acepción de personas. Él fue directamente a los quebrantados, no sólo para sanar sus cuerpos, sino también para libertar sus almas y salvarlos del lugar donde estaban. Hechos 10:34-36 NTV [34] Entonces Pedro respondió: —Veo con claridad que Dios no muestra favoritismo. [35] En cada nación, él acepta a los que le temen y hacen lo correcto. [36] Este es el mensaje de la Buena Noticia para el pueblo de Israel: que hay paz con Dios por medio de Jesucristo, quien es Señor de todo. Sin embargo, muchas veces nosotros escogemos a quienes se parecen a nosotros, a quienes nos caen bien o a quienes consideramos “cool”, para hacerlos parte de nuestro grupo, como si el Reino de Dios fuera una comunidad exclusiva a la que no todos pueden entrar. Pero el Reino no es para unos sí y para otros no. La Palabra nos muestra que Dios no hace acepción de personas, y que al que viene a Él, no lo echa fuera. Juan 6:37 NTV [37] Sin embargo, los que el Padre me ha dado vendrán a mí, y jamás los rechazaré. Dejemos de segmentar el evangelio y comencemos a ensanchar las estacas de nuestras tiendas, para que más personas puedan hallar refugio. Así como nosotros hemos sido cubiertos bajo las alas de nuestro Padre, también debemos convertirnos en instrumentos para que otros encuentren ese refugio que es Cristo Jesús. Isaías 54:2 RVR1960 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Esta es una promesa de expansión: Dios sigue abriendo espacio para que muchos encuentren refugio en su Reino. Oración Padre nuestro, gracias porque Tú no haces acepción de personas. Ayúdanos a parecernos más a tu Hijo Jesús, quien vino a amar, buscar y recibir a todos. Permítenos llegar a esas personas que se sienten lejos, rechazadas o sin valor, y mostrarles que en Ti sí hay refugio seguro. Enséñanos a amar sin medir, a servir sin excluir y a abrazar sin condiciones. Que todo lo que hagamos acerque más las almas a Ti. Que nuestro amor sea semejante al tuyo, para poder decirle a cada corazón herido: “Ya estás en casa.” Amén.

Oración: Señor, permite que esta palabra dé fruto en mi vida. Ayúdame a escucharte, obedecerte y permanecer en tu voluntad. Amén.

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Dejemos a Dios ser Dios

/En ocasiones queremos ayudar a Dios en los maravillosos planes que tiene para nosotros, pero la pregunta es: ¿lo que hacemos es su voluntad? ¿Estamos obedeciendo su voz?

Podremos tener la fe más grande que otros, pero eso no es suficiente si no obedecemos lo que el Padre desea para nosotros. Callar nuestra voz interior para oír su dulce o estruendosa voz no es fácil. Sí, estruendosa voz, porque escrito está:
“Truena Dios maravillosamente con su voz; Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.” (Job 37:5)

El camino no siempre es entre nubes; otras veces también es en medio del lodo. Su voz puede traer corrección, y su Espíritu puede redargüirnos por algo que no estamos haciendo bien. Pero también recordemos que Él es quien nos saca del lodo cenagoso:
“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” (Salmo 40:2)

Como alguien puso en su red social: Dejemos a Dios ser Dios. Cuánta verdad hay en esa frase.

Dios nos manda a callar, y nosotros queremos hablar más de lo normal.
Dios nos envía, y nosotros queremos escondernos.
Dios nos habla, y nosotros nos hacemos los sordos.

Entonces, ¿en qué parte estás dejando a Dios ser Dios?

Oremos para que el Señor nos guíe. Ayunemos para que su voz sea escuchada en nuestras mentes y corazones, para así hacer su perfecta voluntad. Que lo que hablemos o hagamos sea lo que Él desea, porque su voluntad es buena, agradable y perfecta:
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2)

Nuestro corazón nos moverá. Nuestra mente nos moverá. Pero también recordemos que de la abundancia del corazón habla la boca:
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45)

Entonces, ¿por qué no dejamos que el Padre nos mueva?

Que nuestro mover ya no sea por emoción, sino por amor y obediencia a Cristo, matando nuestro yo y permitiéndole a Él ser Él en nosotros.

Oración

Amado Padre de mi alma, vengo a ti humillado y entristecido porque no estoy haciendo tu voluntad. Ayúdame a callar mi voz para escuchar la tuya. Ya sea en amor o en corrección, deseo escucharla para que mi vida se alinee a tu hermosa y perfecta voluntad. Como hijo, deseo obedecer a mi Padre, escuchar de su sabiduría y conocimiento, que me ayudarán a ir por el buen camino. Hoy decido dejar de querer ocupar tu lugar. Tú sigues siendo Dios, y yo sigo siendo tu hijo. Guíame, corrígeme, háblame y muéveme conforme a tu voluntad.

Amén.